El perro y el hombrecito se despertaron en el mismo segundo. Se sentaron y se miraron asombrados. ¡Guau! Ya tengo un amigo, pensó el hombrecito. ¡Guau! Ya tengo un hombrecito, pensó el perro. Después salieron y se fueron a pasear al sol. El perro olfateaba el camino y el hombrecito olfateaba las flores. Un clásico de Barbro Lindgren, ganadora del premio Astrid Lindgren memorial 2014

 

Un bello cuento sobre la amistad entre un hombrecito y un perro.